Monstera deliciosa

Guía Completa para cuidar la monstera deliciosa y transformar tu casa en un oasis verde

Descubre los secretos mejor guardados de la Monstera deliciosa. Una guía completa para que tu Costilla de Adán crezca sana, fuerte y llene tu casa de vida.

¿Te ha pasado alguna vez que entras en una cafetería, o ves una foto en redes y lo único en lo que te fijas es en esa planta enorme con hojas llenas de agujeros que parece sacada de una película de la selva? A mí me pasaba constantemente.

Hubo una época en la que veía esa planta en todas partes y sentía una necesidad imperiosa de tener una en mi salón. Me transmitía una energía tan viva y unas ganas de ponerme manos a la obra que no paré hasta que me hice con la mía. Esa planta es, como ya te imaginas, la Monstera deliciosa, o como también se llama, la Costilla de Adán.

Contenidos

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El origen de la costilla de Adán: de la selva mexicana a tu salón

Para entender realmente a cualquier planta, lo primero que tenemos que hacer es viajar a su lugar de nacimiento. No podemos cuidar bien algo, si no sabemos de dónde viene ni cómo vive en su estado natural.

De dónde viene esta maravilla natural

La Monstera deliciosa es originaria de las selvas tropicales de América Central y del Sur, extendiéndose principalmente por zonas de México, Guatemala, Costa Rica y Panamá.

Imagínate por un momento ese entorno: bosques densos, muchísima humedad ambiental, temperaturas cálidas constantes y árboles gigantescos que tapan la luz directa del sol.

En su hábitat natural, la Monstera no crece recta en el suelo como un arbusto cualquiera. Es una planta epífita y trepadora. Esto significa que utiliza sus raíces aéreas para agarrarse a los troncos de los árboles grandes, y va escalando hacia arriba en busca de claridad.

Puede llegar a medir más de veinte metros de altura en plena selva. Obviamente, en nuestras casas no va a llegar a tanto (por suerte para nuestros techos), pero conocer este comportamiento nos da la primera pista de oro: necesita un soporte para ser feliz.

Por qué se llama así y la historia de sus agujeros

El nombre científico tiene mucha miga. Monstera viene del latín y significa monstruosa o extraña, haciendo alusión al tamaño descomunal que pueden alcanzar sus hojas y a su forma tan peculiar.

Lo de deliciosa no es un adjetivo puesto al azar, se debe a que, en la selva, produce un fruto alargado que, según dicen los que lo han probado en su punto de maduración, tiene un sabor riquísimo que recuerda a una mezcla de piña, plátano y mango. Eso sí, ojo con esto: en interiores es casi imposible que florezca y dé frutos, y el fruto verde es bastante tóxico, así que mejor nos centramos en disfrutar de sus hojas.

En España, la conocemos de toda la vida como Costilla de Adán por la forma en que se dividen sus hojas maduras, que recuerdan a una caja torácica. Esos agujeros y cortes tan bonitos tienen una función vital en la naturaleza que a mí me parece fascinante.

Al vivir debajo de árboles enormes, cuando hay tormentas tropicales fuertes, el viento y la lluvia podrían romper fácilmente unas hojas tan grandes si fueran totalmente sólidas. Los agujeros permiten que el viento y el agua pasen a través de ellas sin destrozarlas. Además, ayudan a que la poca luz que se filtra entre las copas de los árboles llegue también a las hojas que están más abajo.

La naturaleza es increíblemente sabia.

Cómo elegir la monstera perfecta en el vivero

Cuando vas a un centro de jardinería o a un vivero, es muy fácil emocionarse y agarrar la primera que veas, porque todas te parecen preciosas. Sin embargo, para ahorrarte disgustos al llegar a casa, conviene afinar un poco la vista y elegir con cabeza.

En qué fijarse antes de pasar por caja

  • El color de las hojas: busca una planta que tenga un color verde brillante, homogéneo y vivo. Huye de las que tengan hojas amarillentas, manchas marrones oscuras, o un aspecto apagado y polvoriento.
  • La firmeza de los tallos: toca los tallos con suavidad. Deben estar firmes y erguidos. Si notas que la planta está lacia o blanda, es probable que tenga problemas en las raíces por exceso de riego.
  • El envés de las hojas y los brotes nuevos: revisa muy bien la parte de atrás de las hojas y los recovecos donde nacen los tallos nuevos. Ahí es donde se esconden los bichos molestos, como la cochinilla o la araña roja. Si ves telarañas diminutas o cositas blancas como algodón, déjala en la estantería.
  • Raíces visibles: es normal que veas raíces saliendo por arriba o por los agujeros de drenaje de la maceta, pero si ves que la planta está completamente apretada y el plástico de la maceta está deformado por la presión, sabrás que necesitará un trasplante urgente nada más llegar a casa.

Cuidados esenciales para que tu monstera deliciosa crezca espectacular

Llegamos a la parte práctica, al día a día. Cuidar una Monstera deliciosa no es difícil, de verdad te lo digo. Es una planta bastante resistente que aguanta bien los errores de los principiantes, pero si sigues estos pasos que a mí me han funcionado de maravilla, pasará de estar «bien» a estar sencillamente espectacular.

La luz: el factor que lo cambia todo

Si me preguntaras cuál es el factor más importante para que una Monstera desarrolle esas hojas gigantes llenas de agujeros (que técnicamente se llaman fenestraciones), te diría sin dudarlo que es la luz.

A la costilla de Adán le encanta la luz, pero la luz indirecta. Recuerda su origen bajo los árboles de la selva.

Necesita estar en una habitación muy luminosa, cerca de una ventana, pero el sol directo de las horas centrales del día puede quemar sus hojas de forma irreversible, dejándole unas manchas marrones muy feas como si fueran quemaduras de piel.

Si la pones en un rincón oscuro, la planta va a sobrevivir porque es fuerte, pero notarás varias cosas:

  1. Crecerá muy despacio.
  2. Las hojas nuevas nacerán más pequeñas y completamente enteras, sin ningún corte ni agujero.
  3. Los tallos se volverán largos, delgados y débiles porque la planta se estará «estirando» buscando la luz de manera desesperada.

Mi consejo: colócala a un metro ,o metro y medio, de una ventana orientada al este o al oeste. Si tu ventana da al sur y entra un sol muy fuerte, pon una cortina fina, o un visillo, para tamizar la luz y protegerla.

El riego: menos es más

Aquí es donde cae la mayoría de la gente. El exceso de agua es el enemigo número uno de la Monstera. Al ser una planta tropical, tendemos a pensar que necesita estar siempre empapada, y es todo lo contrario.

Sus raíces necesitan respirar y si el sustrato está constantemente encharcado, se pudren en cuestión de días.

Mi regla de oro es la del dedo o el palito de madera. Antes de regar, mete el dedo unos cuantos centímetros en la tierra o introduce un palito de brocheta hasta el fondo.

  • Si el palito sale con tierra pegada y húmeda, no riegues. Espera unos días.
  • Si el palito sale limpio y seco, es hora de un buen riego.

Cuando riegues, hazlo a fondo. Echa agua de manera uniforme por toda la superficie hasta que veas que sale por los agujeros de drenaje de la maceta.

Deja que escurra bien durante unos quince o veinte minutos y, muy importante, vacía el agua que haya quedado en el plato o en el macetero decorativo. Nunca dejes que la base de la maceta esté en contacto directo con agua estancada.

En invierno, como la planta entra en una especie de reposo y hace más frío, los riegos se distancian muchísimo. Puede que con una vez cada dos o tres semanas sea más que suficiente.

En verano, con el calor, la tierra se secará más rápido y puede que te pida agua una o dos veces por semana. Escucha a tu planta, no sigas un calendario fijo.

La temperatura y la humedad ambiental

Al ser una planta tropical, la Monstera se siente de maravilla en las temperaturas que solemos tener dentro de casa. Su rango ideal está entre los 18 y los 25 grados. No lleva nada bien el frío extremo; si baja de los 10 grados, empezará a sufrir y detendrá por completo su crecimiento.

Evita a toda costa ponerla cerca de corrientes de aire frío (como el aire acondicionado en verano), o al lado de radiadores en invierno, ya que el calor seco de la calefacción es fatal para sus hojas.

En cuanto a la humedad, aquí está el verdadero truco para tener esas puntas verdes y perfectas que ves en las fotos. Nuestras casas en invierno, debido a la calefacción, suelen ser ambientes muy secos. Si notas que las puntas de las hojas de tu Monstera se vuelven marrones y crujientes, te está pidiendo humedad ambiental a gritos.

¿Cómo podemos solucionarlo? Hay varias opciones sencillas:

  • Agrupar plantas: Pon varias plantas juntas. Entre ellas crean un microclima húmedo muy beneficioso.
  • Plato con guijarros y agua: Coloca un plato grande debajo de la maceta lleno de piedras o arcilla expandida. Echa agua en el plato sin que llegue a tocar el fondo de la maceta. El agua se irá evaporando poco a poco alrededor de la planta.
  • Limpieza con paño húmedo: Además de aportar humedad, limpiar las hojas con un paño húmedo cada dos semanas quita el polvo que se acumula y permite que la planta haga la fotosíntesis mucho mejor.
  • Humidificador: Si tu casa es extremadamente seca, poner un humidificador unas horas al día le dará la vida.

El sustrato, la maceta y el trasplante: la base del éxito

Para que la parte de arriba esté bonita, la parte de abajo (las raíces), tiene que estar feliz y sana. Por eso, no podemos descuidar la tierra en la que vive.

El sustrato ideal para la monstera

Olvídate de comprar la tierra más barata del supermercado que se compacta como si fuera cemento al segundo riego. La Monstera necesita un sustrato muy suelto, ligero y que drene el agua a la perfección, pero que a la vez retenga un mínimo de humedad.

A mí me encanta hacer mi propia mezcla en casa, es muy sencillo y notas la diferencia enseguida. Suelo mezclar:

  • Un 60% de sustrato universal de buena calidad.
  • Un 20% de perlita (esas bolitas blancas que ayudan a que la tierra no se apelmace y respire).
  • Un 20% de fibra de coco o corteza de pino (como la que se usa para las orquídeas), para darle textura y ligereza.

Si además le añades un par de puñados de humus de lombriz, le estarás dando un alimento natural que le va a venir de perlas.

Cómo y cuándo trasplantar

La mejor época para trasplantar la Monstera es la primavera o principios del verano, que es cuando la planta tiene más energía para crecer y recuperarse del estrés del cambio.

No hace falta cambiarla de maceta todos los años, hazlo solo cuando veas que las raíces asoman claramente por abajo, o cuando notes que la tierra se seca casi al día siguiente de haber regado porque ya no queda suelo, solo raíces.

Al elegir la nueva maceta, busca una que sea solo unos pocos centímetros más grande que la anterior (unos 3 o 5 centímetros más de diámetro).

Si la pones en una maceta gigante de golpe, habrá demasiada tierra alrededor de las raíces que retendrá humedad durante demasiado tiempo, aumentando el riesgo de pudrición. Repito, asegúrate siempre de que tenga agujeros de drenaje.

El tutor: el mejor amigo de tu costilla de Adán

Como te contaba al principio, la Monstera es una planta trepadora por naturaleza. Cuando es joven, sus tallos son relativamente cortos y se mantienen erguidos por sí solos.

Pero a medida que crece y saca hojas más grandes, el peso empieza a pasarle factura y los tallos tienden a tumbarse hacia los lados, desparramándose por el suelo y ocupando un espacio tremendo.

Aquí es donde entra en juego el tutor. Colocar un buen tutor de fibra de coco, o de musgo, es fundamental si quieres que tu Monstera crezca hacia arriba, estilizada y con hojas cada vez más grandes.

Cómo colocar el tutor correctamente sin dañar la planta

Mucha gente comete el error de clavar el tutor cuando la planta ya es enorme y está totalmente desbocada, lo que puede romper raíces importantes. Lo ideal es colocarlo durante un trasplante, o cuando la planta empiece a inclinarse.

  1. Introduce el tutor con cuidado cerca del centro de la maceta, llegando hasta el fondo para que quede bien firme.
  2. Ve guiando los tallos principales hacia el tutor. Ojo con esto: debes atar los tallos principales, nunca los peciolos (el palito delgado que une la hoja con el tallo). Si atas los peciolos, la planta no podrá mover sus hojas para buscar la luz y sufrirá.
  3. Usa cordel de yute, tiras de tela suave o bridas de jardinería que no corten el tallo. Átala con firmeza pero sin estrangularla.
  4. Con el tiempo, verás que las raíces aéreas de la monstera se van introduciendo de manera natural dentro del tutor de coco para agarrarse.
  5. Si mantienes el tutor húmedo pulverizándolo de vez en cuando, la planta se agarrará con mucha más fuerza y crecerá con una vitalidad asombrosa.

Nutrición y poda: el extra de energía que necesita

Cómo abonar tu monstera sin pasarte

Durante los meses de primavera y verano, la Monstera está a pleno rendimiento, sacando hojas nuevas una detrás de otra. En esta época gasta mucha energía y agradece un aporte extra de nutrientes.

Te recomiendo usar un fertilizante líquido para plantas verdes diluido en el agua de riego cada quince días, o una vez al mes si usas una dosis suave.

Es muy importante que sigas las instrucciones del fabricante y que, ante la duda, eches un poco menos de la cantidad recomendada. Pasarse con el abono puede quemar las raíces y estropear la planta por completo.

Durante el otoño y el invierno, suspende el abonado; la planta está descansando y no lo necesita.

¿Se debe podar la monstera?

La Monstera no necesita una poda de formación como un árbol, pero sí viene bien hacer limpieza de vez en cuando. Si ves que tiene hojas antiguas en la parte baja que se han vuelto completamente amarillas, o que se han secado por el paso del tiempo, córtalas desde la base del tallo con unas tijeras bien limpias y desinfectadas con alcohol.

Así evitarás que la planta gaste energía en mantener algo que ya está seco y mejorarás la ventilación del conjunto.

Multiplicar tu monstera: cómo tener plantas gratis

Una de las cosas más divertidas y gratificantes de tener una Monstera deliciosa es lo fácil que resulta reproducirla. Si tienes una amiga que se ha enamorado de tu planta, o si tú misma quieres tener otra para el dormitorio, puedes sacar un esqueje de forma muy sencilla.

El secreto del nodo

Para que un esqueje de Monstera prospere y saque raíces, no basta con cortar una hoja por el palito. Necesitas cortar un trozo de tallo que contenga, al menos, un nodo o nudo.

El nodo es esa protuberancia o bulto marrón en el tallo principal, de donde nacen las hojas y las raíces aéreas. Si cortas una hoja sola sin nodo, se mantendrá verde en agua durante meses, pero nunca llegará a sacar raíces ni a crecer como una planta nueva.

Pasos para hacer un esqueje en agua con éxito

  1. Identifica un tallo que tenga una o dos hojas sanas y un nodo con una pequeña raíz aérea.
  2. Con un cuchillo o unas tijeras bien afiladas y desinfectadas, haz un corte limpio un par de centímetros por debajo del nodo.
  3. Deja secar el corte al aire durante un par de horas para que cicatrice un poco y no entren hongos.
  4. Coloca el esqueje en un jarrón o vaso de cristal con agua limpia, asegurándote de que el nodo y la raíz aérea queden sumergidos, pero que las hojas queden fuera del agua.
  5. Pon el jarrón en un lugar muy luminoso y cambia el agua una vez a la semana para que se mantenga oxigenada y limpia.
  6. En unas pocas semanas verás cómo empiezan a brotar raíces blancas y fuertes desde el nodo. Cuando esas raíces tengan unos diez centímetros de largo, estará lista para ser plantada en una maceta con el sustrato ligero del que hablamos antes. ¡Y ya tienes una nueva planta!

Formas de conservación y cuidados a largo plazo

Cuando llevas varios años con una Monstera en casa, te das cuenta de que mantenerla bonita a largo plazo requiere ciertos detalles de conservación que van más allá del riego semanal.

La rotación de la planta

Las Monsteras son muy sensibles a la dirección de la luz. Si la dejas siempre en la misma posición, todas las hojas se girarán hacia la ventana, la planta crecerá completamente inclinada hacia un lado y la parte trasera se quedará calva y desgarbada.

Para conservar una forma armoniosa, redonda y frondosa por todos lados, dale un cuarto de vuelta a la maceta cada vez que la riegues. Así conseguirás que reciba luz de manera uniforme y crezca bien equilibrada.

Qué hacer cuando se hace demasiado grande para tu casa

Llega un punto en que, si la cuidas bien, la Monstera puede ocupar medio salón. Si se te va de las manos, tienes dos opciones de conservación.

La primera es realizar una poda drástica de los tallos más largos en primavera, aprovechando esos cortes para hacer esquejes y rejuvenecer la planta madre.

La segunda opción es guiarla de forma horizontal por las paredes, utilizando soportes adhesivos especiales para plantas, convirtiendo tu pared en un tapiz verde espectacular.

Guía de problemas comunes: qué le pasa a tu monstera y cómo solucionarlo

Incluso con los mejores cuidados, a veces surgen imprevistos. Las plantas no hablan con palabras, pero nos mandan señales muy claras a través de sus hojas. Vamos a aprender a descifrar lo que te está queriendo decir tu Monstera.

Hojas amarillas

Si ves que las hojas inferiores (las más viejas), se vuelven amarillas una a una de forma muy lenta, suele ser el ciclo natural de la planta. Pero si, de repente, varias hojas se vuelven amarillas a la vez, casi seguro que te estás pasando con el agua.

Revisa el sustrato. Si está empapado, deja de regar inmediatamente y no vuelvas a hacerlo hasta que la tierra esté completamente seca. Si la maceta no drena bien, saca la planta, cambia la tierra húmeda por una seca y revisa que las raíces no estén negras y blandas.

Puntas marrones y secas

Como comentamos antes, esto es una señal inequívoca de falta de humedad ambiental. Pasa cuando el aire de la habitación está demasiado seco, normalmente por culpa de la calefacción o el aire acondicionado.

Sigue los trucos del plato con piedras, agrúpala con otras plantas o pon un humidificador para solucionar el problema. No cortes toda la hoja por tener la punta marrón; si te resulta muy fea estéticamente, puedes recortar solo la parte seca con unas tijeras, dejando un pequeño borde marrón para no herir la parte viva de la hoja.

Manchas marrones oscuras o negras

Ojo con esto. Si las manchas aparecen en el centro o en los bordes de las hojas y tienen un aspecto húmedo, o van acompañadas de un halo amarillo, suele ser síntoma de hongos causados por un exceso de riego prolongado y falta de ventilación.

Corta las hojas afectadas, trata la planta con un fungicida y espacia mucho más los riegos. Si la mancha es marrón claro, seca y crujiente en una zona expuesta directamente a la ventana, es una quemadura solar. Cambia la planta de sitio donde no le dé el sol directo.

Hojas lacias y caídas

Si los tallos se ven sin fuerza, caídos hacia los lados y las hojas están blandas, la planta tiene sed. Comprueba la tierra: si está completamente seca y compacta, dale un buen riego por inmersión (colocando la maceta en un barreño con agua durante unos veinte minutos), para que el sustrato se rehidrate bien.

En unas horas verás cómo recupera la turgencia y vuelve a levantarse. Si por el contrario la tierra está húmeda y la planta está lacia, el problema es el opuesto: las raíces se han podrido por exceso de agua y ya no pueden absorber humedad.

Las hojas nuevas salen pequeñas y sin agujeros

A tu planta le falta comida o le falta luz. Lo más probable es lo segundo. Muévela a un rincón donde reciba mucha más claridad (siempre indirecta), y notarás cómo las siguientes hojas empiezan a nacer más grandes y con esos cortes tan deseados.

Si ya está en un sitio luminoso y sigue haciéndolo, prueba a darle un aporte de abono durante los meses de crecimiento.

Preguntas frecuentes sobre la monstera deliciosa

¿La monstera deliciosa es tóxica para las mascotas?

Sí, desafortunadamente la monstera deliciosa contiene cristales de oxalato de calcio en sus hojas y tallos. Si tus perros o gatos tienen la costumbre de morder las plantas, masticar la monstera puede causarles irritación severa en la boca, la lengua y el esófago, salivación excesiva, dificultad para tragar y vómitos. Si tienes mascotas curiosas en casa, lo mejor es colocar la planta en un lugar elevado, usar soportes para mantener las hojas fuera de su alcance o decantarte por otras especies que sean totalmente seguras para ellos, como las calateas o las marantas.

¿Qué diferencia hay entre la monstera deliciosa y el philodendron?

Es un error de confusión muy común, incluso en las tiendas de jardinería a veces los etiquetan mal. Aunque visualmente pueden parecerse cuando son jóvenes y ambos pertenecen a la familia de las aráceas, son géneros diferentes.
La Monstera deliciosa desarrolla hojas mucho más grandes, gruesas y con esos cortes tan característicos que llegan hasta el borde de la hoja además de agujeros interiores.
Los philodendrons suelen tener hojas con forma de corazón más alargada, texturas diferentes y formas de crecimiento distintas.

¿Por qué mi monstera «llora» agua por las puntas?

Este fenómeno es completamente normal y se llama gutación. Suele ocurrir por las mañanas, especialmente después de haberla regado.
Cuando la tierra está muy húmeda, las raíces absorben agua de forma muy eficiente, y si la humedad ambiental también es alta, la planta no puede evaporar esa agua a través de la transpiración normal de las hojas.
Para liberar esa presión interna, expulsa el exceso de agua en forma de gotitas a través de unos poros especiales que tiene en los bordes de las hojas llamados hidátodos.
No te preocupes, no significa que esté enferma, solo te está diciendo que está bien hidratada (o que quizás te has pasado un pelín con el agua del riego anterior).

¿Cuánto tiempo tarda en crecer una monstera?

La Monstera deliciosa es una planta de crecimiento rápido si se dan las condiciones de luz y temperatura adecuadas. En primavera y verano, puede sacar una hoja nueva cada dos o tres semanas por cada tallo principal.
Durante el primer año puede parecer que va despacio, pero una vez que el sistema de raíces se asienta y madura, el crecimiento se acelera notablemente.

¿Por qué las raíces aéreas crecen tanto y qué debo hacer con ellas?

Las raíces aéreas son completamente naturales y esenciales para ella. En la selva las usa para trepar y para captar la humedad del aire y los nutrientes de la corteza de los árboles.
En casa, si se vuelven muy largas, tienes tres opciones: introducirlas con cuidado dentro del sustrato de la maceta para que se conviertan en raíces subterráneas y den más fuerza a la planta, guiarlas hacia el tutor de coco húmedo para que se agarren a él, o simplemente, dejarlas colgar porque estéticamente le dan un aire salvaje muy bonito. Intenta no cortarlas a menos que sea estrictamente necesario o que estén secas, ya que a la planta le viene de maravilla tenerlas.

Espero de corazón que esta guía te sirva de ayuda para perderle el miedo a esta planta y disfrutar de todo lo bueno que aporta tenerla en casa.

Al fin y al cabo, ver nacer una hoja nueva, ver cómo se desenrolla, poco a poco, y descubrir qué forma y cuántos agujeros va a tener esta vez es uno de esos pequeños placeres diarios de los que una nunca se cansa.

Ahora me encantaría escucharte a ti. ¿Tienes ya una monstera en casa o estás pensando en hacerte con una? ¿Te has encontrado con alguno de los problemas que te he comentado más arriba?

Cuéntamelo abajo en los comentarios, comparte tus trucos de cuidado o hazme la pregunta que quieras. ¡Me encantará charlar contigo e intercambiar experiencias sobre nuestras compañeras verdes!

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